Los síntomas de un dolor muscular pueden aparecer en un lugar concreto o en varias zonas del cuerpo. Pueden aparecer de repente (calambres o tirones) o cronificarse (agarrotamiento).

Los síntomas de los dolores musculares varían en función de la persona y la zona afectada. Esto complica en algunas ocasiones su cura. Por ejemplo, podemos tener un dolor de cervicales y, sin embargo, lo que nos dolerá es la cabeza. Eso sí, probablemente notemos rigidez en la nuca y el cuello.

  • Un dolor abdominal puede venir acompañado de espasmos intestinales.
  • En el caso de los músculos del corazón, los síntomas varían todavía más: arritmia, problemas de visión, de oído y al tragar cualquier tipo de alimento. Si, por el contrario, los músculos afectados son los del sistema respiratorio, podemos sentir desorientación e incluso dificultad para respirar.
  • Un dolor muscular también puede provocar hormigueo, irritabilidad o descoordinación, entre otros. Lo mejor es acudir al médico para que los interprete.